
Entre Mariú y Amy: música, teatro y presencia
Es martes por la noche y el escenario de Bebop Club, el reconocido espacio de jazz ubicado en Palermo, se prepara para recibir Yo no soy Amy, el espectáculo protagonizado por Mariú Fernández. La propuesta se presenta como un tributo musical que toma las canciones de Amy Winehouse como eje central, pero no intenta reconstruir su biografía ni relatar su historia personal. Lejos de eso, la obra construye un universo propio, donde la música funciona como motor narrativo y emocional.
La historia gira en torno a Mariú, una mujer atravesada por una dualidad constante. Por momentos es ella misma y, en otros, aparece Amy como una presencia que la habita desde lo artístico. Este desdoblamiento no está planteado desde la imitación exacta, sino desde una interpretación sensible y profunda del repertorio de la cantante británica. Las canciones se integran a un texto escrito por Osvaldo Bazán, que articula los distintos momentos del espectáculo y les otorga cohesión dramática.
Alrededor de las 20:30 comienza la función con una breve contextualización por parte de uno de los músicos. A partir de allí, la música en vivo adquiere un rol protagónico. La banda, integrada por Nicolás Radicchi, Matías Bahillo, Joaquín Bonazzola, Francisco Megna, Adrián Pérez y Matías Dabanch, construye una atmósfera sólida, respetando la esencia soul y jazz que caracteriza a Amy Winehouse, pero aportando también matices propios.
Sobre el escenario, Mariú Fernández comparte escena con los actores Adrián Scaramella y Alejo Carid, quienes aportan presencia dramática y enriquecen la dimensión teatral de la propuesta. La iluminación, cuidadosamente diseñada, subraya los cambios de clima y refuerza la transición entre las distintas capas del relato.
La potencia vocal de Mariú, su presencia escénica y su capacidad interpretativa consolidan un espectáculo híbrido, donde música y teatro dialogan con fluidez. Yo no soy Amy se configura así como una experiencia artística que resignifica las canciones de Amy Winehouse dentro de una historia original, íntima y contemporánea.
Por: Ignacio Jacquelin


