Música

Fútbol y música: una conexión tan inexplicable como indiscutible

Un gol y un estribillo tienen algo en común: cuando llegan en el momento justo, quedan para siempre en los corazones de la gente

Hay emociones que desafían cualquier explicación. El amor por un club y el amor por una canción nacen en lugares muy parecidos: la memoria, la identidad y el corazón. 

Cuando esos dos universos se encuentran, aparece una de las expresiones culturales más poderosas que tiene la Argentina. El fútbol y la música comparten un mismo lenguaje: el de la emoción colectiva. Ambos construyen identidad, generan pertenencia y crean recuerdos capaces de atravesar generaciones. Una camiseta puede heredarse de padres a hijos; una canción también.

No resulta extraño que las tribunas argentinas hayan encontrado en el rock nacional una fuente inagotable de himnos. Melodías de bandas como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Piojos, La Renga o Bersuit Vergarabat fueron transformándose con los años en cantos populares que ya forman parte del paisaje futbolero.

Pero el camino también fue en sentido inverso. El fútbol inspiró canciones inolvidables y artistas que encontraron en la pelota una manera de hablar de amistad, barrio, sueños y resistencia. Desde el rock hasta la cumbia, pasando por el folklore y el tango, el deporte más popular del país aparece una y otra vez como símbolo de encuentro.

El Mundial de Qatar dejó dos himnos diferentes:

Pa´ la Selección, de La T y La M: nació como una canción oficial de aliento antes del Mundial.

Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar, de La Mosca: surgió desde las tribunas, se viralizó de manera espontánea y luego fue grabada por la banda.

Los grandes festejos de la Selección Argentina de fútbol terminaron de consolidar esa unión. Cada campeonato tiene su banda sonora, cada generación encuentra un tema que la representa y cada celebración convierte una canción en patrimonio popular. Muchas veces ni siquiera importa quién la escribió: cuando la gente la hace propia, pasa a pertenecer a todos.

 Quizás por eso resulta tan natural ver músicos en las tribunas y futbolistas sobre los escenarios. Ambos saben lo que significa enfrentarse a miles de personas y provocar una emoción compartida en apenas unos segundos.

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