
La vuelta de El curioso incidente del perro a medianoche propone una puesta que pone en primer plano la sensibilidad del protagonista, construida a través de sus gestos y de su particular forma de percibir el mundo.
La trama gira en torno a Christopher, un joven con una manera diferente de percibir la realidad. Es capaz de explicar la teoría de la relatividad y recitar números primos hasta el 7507, pero presenta dificultades para relacionarse con las personas.
Todo cambia a partir de la muerte del perro de su vecina, hecho que lo impulsa a iniciar una investigación para descubrir qué ocurrió realmente, en un recorrido que lo enfrenta a un mundo que le resulta complejo y difícil de interpretar.

Las actuaciones de Iñaki Aldao (Christopher), Mela Lenoir (Judy), Andrés Bagg (Ed), Pablo Sultani (Miguel, Policía Ferroviario, Rhodri y Tío Terry), Carla Calabrese (Siobhan), Bruno Pedicone (Roger), Silvana Tomé (Señora Shears, Sra. Gascoyne y otros personajes), Gabriela Bevacqua, Gabriel Machado, Graciela Pandulfi, Carlos Simón, Nicolás Sousa, Matías Albizzati, Theo Piñeyro, Patricio González Ericsson, Tomás Albertoni, Lali Vidal y Fede Fedele sostienen el ritmo de la obra durante toda la función.
Sin embargo, quien más se destaca es Iñaki Aldao, logrando transmitir con gran sensibilidad las emociones, los conflictos y la manera particular en que Christopher percibe el mundo. Su trabajo actoral sostiene gran parte del peso emocional de la historia y demuestra un compromiso constante con el personaje.
El espacio escénico es, sin dudas, una de las cosas más impactantes del espectáculo. Los recursos visuales utilizados durante la función acompañan de manera efectiva el recorrido del protagonista y ayudan a construir el universo de la obra. A esto se suma un ritmo dinámico que mantiene la atención del público en todo momento.
La iluminación de Gonzalo González se relaciona de manera muy inteligente con cada momento específico de la trama. La escenografía de Tadeo Jones acompaña de forma precisa el desarrollo de la historia, mientras que el vestuario de Marcela Domínguez, el diseño sonoro de Alan Fryszberg, la música de Javier Giménez Zapiola y la realización de video de Giselle Hauscarriaga y Damián Patrignani completan una propuesta visual y sonora de gran nivel.

La dirección de Carla Calabrese está muy bien trabajada y logra reunir todos los elementos de la puesta de manera coherente, haciendo que las actuaciones, los recursos visuales y la historia funcionen en conjunto durante toda la obra.
Sin dudas, el espectáculo impacta al público en todo momento gracias al trabajo de todo el elenco y, en especial, a la actuación de Iñaki Aldao, quien deja todo arriba del escenario y sostiene gran parte del peso emocional de la historia.
Por: Ignacio Jacquelin



