Tecnología

Controlar el tiempo, modificar rutinas y tenerlo lejos: cómo usar menos el celular en 2026

En un contexto donde el smartphone se ha vuelto casi inseparable de nuestra vida diaria, pequeñas decisiones y cambios de hábito pueden ayudar a reducir su uso sin renunciar a la tecnología

El celular, que era solo una herramienta, terminó transformándose en un objeto omnipresente que nos acompaña en el bolsillo, en la mesa de luz, en el trabajo y en los momentos de ocio, con notificaciones constantes y contenidos diseñados para captar nuestra atención de manera casi automática. Esa acumulación de horas frente a la pantalla puede afectar nuestra concentración, descanso y relaciones personales. Más allá de soluciones radicales, la clave está en tomar decisiones conscientes para poner la tecnología en su lugar y no al revés.
Para comenzar, es útil revisar los datos de uso que ofrecen los propios teléfonos para saber cuántas horas pasamos con ellos y en qué momentos del día, lo que permite detectar hábitos impulsivos o motivados por aburrimiento o estrés. Colocar un obstáculo físico como una banda o gomita alrededor del dispositivo puede romper la inercia de agarrarlo sin pensar. Existen además aplicaciones que imponen límites estrictos a ciertas funciones o redes sociales, ayudando a respetar períodos reales sin acceso a contenido.

No verlo constantemente también ayuda: guardarlo en una mochila o en otra habitación reduce el uso reflejo y mejora la concentración. Es importante llenar ese tiempo con actividades gratificantes como dibujar, caminar o tocar un instrumento, y considerar estrategias como sacar el celular del dormitorio y reemplazar la alarma por un reloj tradicional para evitar la revisión de notificaciones al despertar.
Técnicamente, activar el modo escala de grises o desactivar recomendaciones automáticas hace que el teléfono sea menos atractivo. En tareas inevitables, usar una computadora en lugar del celular genera una fricción que reduce el uso impulsivo. Programar pausas breves de uso y también descansos más largos, como fines de semana con uso mínimo, puede potenciar la sensación de bienestar y favorecer el contacto cara a cara con otras personas. Por último, compartir el control del teléfono con alguien de confianza durante ciertos momentos puede ser un método eficaz para evitar caer en el consumo automático de contenido.

Por: María Lorena Belotti

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