
“Yiya”: la serie de Flow que revive uno de los casos más inquietantes del policial argentino
La plataforma estrenó su nueva ficción original inspirada en la historia de María de las Mercedes “Yiya” Murano, la célebre “envenenadora de Monserrat”. Suspenso, reconstrucción histórica y una mirada contemporánea sobre un crimen que marcó a una generación.

Flow suma un nuevo título a su catálogo de producciones originales con Yiya, una miniserie que se adentra en el universo de María de las Mercedes “Yiya” Murano, la mujer que conmocionó al país en los años setenta tras ser acusada de asesinar a tres amigas utilizando veneno. Con estética de época, un guion afilado y actuaciones de alto nivel, la serie reconstruye uno de los casos policiales más inquietantes de la Argentina, al tiempo que revisa el rol social y cultural de una figura que se convirtió en mito.
La producción propone una narrativa que combina elementos de drama psicológico, suspenso y humor negro, mostrando a Yiya no sólo como una asesina serial, sino también como un síntoma de su tiempo: un mundo de apariencias, presiones económicas y relaciones marcadas por la dependencia emocional. A lo largo de los episodios, la ficción retrata el ascenso y la caída de una mujer carismática, seductora y manipuladora, rodeada de amistades que funcionaban como sostén afectivo y, a la vez, como víctimas potenciales.

La serie destaca por su reconstrucción minuciosa del Buenos Aires de los años 70: la moda, las calles, los viejos departamentos del centro y el clima social previo a la dictadura forman parte de un escenario cargado de tensión y simbolismos. Las escenas están cuidadosamente iluminadas y filmadas para transmitir la dualidad que definía a Murano: la fachada amable y la sombra oscura que se escondía detrás.

El elenco —encabezado por una actriz que se luce en el difícil desafío de encarnar a una figura tan polémica— logra transmitir la complejidad emocional del caso, aportando matices a personajes que se mueven entre la confianza, la sospecha y el temor. La dirección apuesta por un relato ágil, con saltos temporales y momentos de introspección que permiten comprender cómo una mujer aparentemente común terminó convirtiéndose en un ícono siniestro.
Yiya no busca simplemente recrear un hecho policial; también interpela al espectador sobre la fascinación social por los crímenes reales, la construcción mediática de los “monstruos” y la delgada línea entre víctima y victimario. Flow vuelve así a reforzar su identidad como plataforma productora de historias locales de alta calidad, que dialogan con la memoria colectiva y recuperan episodios que aún resuenan en el imaginario argentino.
Con un ritmo atrapante y una estética cuidada, Yiya se posiciona como una de las ficciones nacionales del año: una propuesta que combina historia, intriga y un retrato psicológico tan inquietante como irresistiblemente humano.



