
El reinado de WhatsApp
Cómo se usa en Argentina y en el mundo
La aplicación de mensajería de Meta Platforms se mantiene como la columna vertebral de la comunicación cotidiana para cientos de millones de personas, con más de 3.000 millones de usuarios mensuales a escala global y un ecosistema —desde chats familiares hasta ventas por catálogo— que redefine cómo se conversa, se consume información y se hace comercio. European Union ya la trata como una plataforma de gran tamaño y la regula con nuevas obligaciones por su impacto social.
En Argentina la presencia de la aplicación es prácticamente ubicua entre quienes navegan en Internet: diferentes informes nacionales sitúan a la plataforma entre las herramientas más usadas, con tasas de penetración que superan el 90% entre usuarios de Internet en tramos amplios de edad y con un uso diario que acompaña rutinas laborales, educativas y sociales. Ese anclaje local se combina con la cifra nacional de usuarios activos en redes y servicios digitales: millones de argentinos utilizan WhatsApp para organizar la vida diaria, informarse y comprar desde catálogos empresariales integrados en la app.
A nivel global, la adopción se estructura por capas generacionales con matices culturales. Plataformas de análisis y boletines digitales muestran que WhatsApp domina entre audiencias adultas —especialmente a partir de los 35 años— mientras que las generaciones más jóvenes combinan su uso con redes sociales visuales y aplicaciones centradas en video corto: los mayores de 35 tienden a elegir WhatsApp como su herramienta principal de contacto cercano y comunitario, y los menores de 25 suelen fragmentar su atención entre varias apps. Esta configuración explica por qué la aplicación sigue siendo esencial para la comunicación intrafamiliar y comunitaria, y por qué las marcas la usan para atención al cliente y ventas directas.
En el día a día la conducta de uso muestra rasgos muy marcados: las conversaciones grupales siguen siendo un pilar —una porción significativa de los mensajes se envía en grupos—, las notas de voz se consolidaron como un formato preferido para expresar matices que el texto no transmite con facilidad, y las llamadas de voz y video se usan tanto para lo privado como para el trabajo distante. Para las pequeñas y medianas empresas, WhatsApp Business y los catálogos incorporados han transformado catálogos y ventas: decenas de millones de interacciones comerciales —búsqueda de productos, consultas y compras— se gestionan dentro del entorno de la app, lo que la convierte en una plataforma comercial tanto en mercados emergentes como en economías desarrolladas.
El rol de la aplicación en la difusión de noticias y la moderación del contenido sigue siendo controvertido. Por un lado, su cifrado de extremo a extremo y campañas de privacidad han reforzado la percepción de que las conversaciones son privadas; por otro, esa misma privacidad complica la detección y mitigación de cadenas de desinformación y contenido ilegal, un dilema que motivó su clasificación como plataforma “muy grande” en regiones como la Unión Europea y la exigencia de obligaciones regulatorias más estrictas. Esa tensión normativa afecta a empresas, libreros de noticias y responsables públicos que buscan equilibrar privacidad, transparencia y seguridad.
Desde la perspectiva de comportamiento por edades en Argentina, los adultos jóvenes (aproximadamente 18–35 años) usan WhatsApp tanto para ocio como para coordinación laboral y consumo; los usuarios de mediana edad (35–54) lo emplean como canal principal de comunicación familiar y profesional; y los mayores de 55, aunque han aumentado su tasa de adopción, lo usan con más enfoque en comunicación íntima y consulta de servicios. Estos patrones influyen en la forma en que los medios y las empresas diseñan mensajes: la longitud de los textos, el uso de notas de voz, la integración de catálogos y la rapidez de respuesta se calibran según el público objetivo.
Para los medios y los periodistas la plataforma plantea oportunidades y riesgos. WhatsApp facilita la distribución directa de contenidos a audiencias segmentadas y el contacto rápido con fuentes, pero también obliga a revisar prácticas de verificación ante la velocidad de difusión. En Argentina, redacciones y boletines exploran formatos nativos (mensajes breves, audios, hilos controlados) y acuerdos con audiencias para entregar información verificada sin saturarlas. Para las empresas tecnológicas y las pymes, la recomendación recurrente es diseñar experiencias conversacionales que respeten la privacidad, optimicen tiempos de respuesta y atiendan tanto consultas como ventas dentro del flujo natural del usuario.
Mirando hacia adelante, la plataforma continúa evolucionando: la integración de nuevas funciones (canales públicos, mejoras en comercio dentro de la app y herramientas para empresas) y la presión regulatoria en regiones como la Unión Europea configuran un escenario donde la seguridad, la monetización y la gobernanza de contenidos serán decisivas. En Argentina, el desafío será armonizar las oportunidades comerciales y de comunicación con prácticas responsables de verificación y protección de datos, mientras los usuarios ajustan usos y expectativas según la edad, el contexto social y la confianza en las instituciones que regulan la red.
Metodología y fuentes: este informe sintetiza datos de informes de mercado y consultoras digitales, investigaciones locales sobre consumo de redes y artículos periodísticos especializados que analizan penetración, demografía, patrones de uso y regulaciones recientes sobre la plataforma. Entre las fuentes consultadas se incluyen reportes globales de digitalización, estudios sobre redes sociales en Argentina, análisis de comportamiento por edad y notas sobre decisiones regulatorias en la Unión Europea.
Por: María Lorena Belotti





