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“Salvador”, el thriller español que arrasa en Netflix y expone la radicalización juvenil

La serie protagonizada por Luis Tosar se convirtió en una de las más vistas en Argentina y otros países, combinando drama familiar, violencia urbana y un retrato inquietante sobre el auge de los grupos extremistas en España.

Desde su estreno en Netflix, la serie española “Salvador” logró posicionarse entre las producciones más vistas en Argentina y en distintos mercados internacionales, consolidándose como uno de los fenómenos recientes de la plataforma. Con una trama intensa y un fuerte anclaje en problemáticas sociales contemporáneas, la ficción se mete de lleno en el universo de la radicalización juvenil, la violencia ideológica y las tensiones que atraviesan a la sociedad española actual.
La historia sigue a Salvador Aguirre, interpretado por Luis Tosar, un técnico de emergencias sanitarias que trabaja en Madrid y cuya vida cambia drásticamente tras una noche de disturbios protagonizados por grupos ultras vinculados al fútbol. En medio de enfrentamientos callejeros marcados por consignas racistas y violencia extrema, Salvador descubre que su hija Milena, encarnada por Candela Arestegui, forma parte de una organización de extrema derecha conocida como White Souls. El hallazgo lo empuja a internarse en un mundo que desconocía por completo y a cuestionarse en qué momento perdió el control sobre la vida de su hija.

A lo largo de ocho episodios, la serie construye un thriller cargado de tensión emocional y escenas de fuerte impacto visual. El elenco se completa con Claudia Salas, Leonor Watling y Patricia Vico, quienes aportan matices a una historia que oscila entre el drama íntimo y la denuncia social. La narrativa combina la desesperación de un padre que intenta rescatar a su hija con el retrato de un entramado ideológico que capta a jóvenes a través de discursos de odio, identidad y pertenencia.
El éxito de “Salvador” no se limita al público argentino. En España también se ubicó entre las producciones más vistas tras su lanzamiento y logró ingresar en rankings de tendencia en varios países de habla hispana y europea. Parte de su impacto se explica por el interés global en ficciones que abordan fenómenos políticos y sociales contemporáneos, especialmente aquellos vinculados al crecimiento de movimientos extremistas y la polarización.
La serie dialoga con una problemática real que preocupa en España: el crecimiento de grupos ultras asociados al fútbol y el resurgimiento de discursos xenófobos y racistas en determinados sectores juveniles. En los últimos años, distintos informes y coberturas periodísticas han advertido sobre enfrentamientos organizados entre facciones radicalizadas, muchas veces articuladas a través de redes sociales y foros cerrados. Estos episodios, que combinan violencia física con propaganda ideológica, han generado alarma tanto en autoridades como en especialistas en movimientos extremistas.
“Salvador” toma ese contexto como punto de partida y lo lleva al terreno de la ficción, mostrando cómo operan los mecanismos de captación y adoctrinamiento, y cómo la radicalización puede gestarse en entornos aparentemente cotidianos. Al mismo tiempo, plantea preguntas incómodas sobre la responsabilidad familiar, el rol del Estado y la fragilidad de los vínculos en sociedades atravesadas por la desconfianza y la polarización.

Si bien recibió elogios por la actuación de Tosar y por su ritmo narrativo, también generó debates en España acerca de la forma en que representa a los grupos neonazis y si logra profundizar lo suficiente en las raíces estructurales del fenómeno. Esa discusión, lejos de perjudicarla, potenció su visibilidad y convirtió a la serie en tema de conversación en medios y redes sociales.
Con una propuesta que combina entretenimiento y reflexión, “Salvador” se posiciona como una de las producciones españolas más comentadas del año. Su éxito en Argentina confirma, además, el creciente interés del público local por las ficciones europeas que abordan conflictos actuales con una mirada cruda y directa.

Por: María Lorena Belotti

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